Fue
en la escuela de Medicina de la Universidad de Chile,
en el antiguo hospital de San Vicente de Paul donde,
a fines del siglo XIX comenzó la radiología
de uso médico en nuestro país.
Su
nacimiento fue el resultado de experimentos efectuados
en el Laboratorio de Física de la Escuela de
Ingeniería, ubicado en lo que ahora se conoce
como Casa Central de la Universidad de Chile. Trabajaban
en este laboratorio los profesores Luis
Ladislao Zegers y Arturo Salazar.
Habían
pasado sólo tres meses desde el 28 de diciembre
de 1895 cuando Wilhelm
Conrad Röntgen entregó una
charla a la "Physikalisch-medicinischen Gesellschaft”,
de Würzburg. Por encontrarse esa Sociedad Científica
en vacaciones, esta charla, “Ueber eine neue Art
von Stahlen” –Sobre una nueva forma de radiaciones-
fue leído como una “comunicación
preliminar” el 23 de Enero de 1896.
A
raíz de esta publicación, el mes siguiente,
en febrero de 1896, los profesores Zegers
y Salazar comenzaron a experimentar
en Chile el uso de esta nueva técnica. En las
“ACTES DE LA SOCIETE SCIENTIFIQUE DU CHILE”,
del 27 de marzo de 1896 ambos publicaron una monografía
de 46 renglones: “EXPERIMENTOS SOBRE LA PRODUKZIÓN
DE LOS RRAYOS DE ROENTGEN POR MEDIOS DE LAS LAMPARILLAS
DE KANDENZIA ELECTRICAS”. Fue este el primer trabajo
sobre los rayos x publicado en Latinoamérica.
La publicación está escrita en lo que
se llamó: “ORTOGRAFÍA RRAZIONAL”,
que había sido creada por Salazar.
El trabajo muestra un esquema del circuito eléctrico
empleado y además, una radiografía de
cuatro dedos de la mano derecha de Zegers,
tomada cinco días antes de la publicación.
La exposición de esta radiografía demoró
14 minutos.
Los
experimentos para tomar las radiografías no les
resultaron sencillos. Pasó un mes antes de que
pudieran obtener las primeras radiologías. Trabajaban
con una bobina de inducción, de chispa de suficiente
longitud, la que manejaban con un alternador operado
a mano, un circuito de TESA, y un tubo fabricado por
Salazar.
No
había en ese entonces un solo tubo de Crookes
en Chile, por lo que comenzaron a probar con ampolletas
de alumbrado que tenían un vacío análogo
a estos tubos pero, carecían de electrodos adecuados
para el ánodo. Se trató de obtener con
estas ampolletas un flujo catódico conveniente.
Este flujo de partículas negativas que salían
del filamento producían rayos X como consecuencia
de su choque con un anticátodo improvisado al
lado de afuera de la ampolleta.
La
descarga de miles de voltios aplicados a la ampolleta
se obtenían con un carrete de inducción
(bobina de Rumkorf) conectada al primario, con un alentador
movido a mano. El resultado fue satisfactorio; el vidrio
resplandecía, con fluorescencia azul. Pasó
cierto tiempo hasta que se dieran cuenta que el color
se debía al contenido de plomo en el vidrio.
Probaron entonces con ampolletas de Edison, de vidrio
sin plomo, de procedencia inglesa, con lo que obtuvieron
fluorescencia verde claro. Sin embargo, a pesar de ello,
las placas fotográficas muy bien envueltas y
a distancia adecuada no se impresionaban. Eran demasiado
viejas, por lo que al cambiarlas por placas frescas
y de otra sensibilidad, estas se empezaron a impresionar
con las imágenes radiológicas. Pudieron
así obtener radiografías con cierta regularidad.
Con posterioridad llegaron de Europa los tubos adecuados
para la toma de radiografías.
La
relación de estos experimentos fue escrita por
el profesor Salazar en 1938 cuando ya tenía 83
años. La entregó al decano de Medicina
Prof. Armando Larraguibel,
hecho que fue relatado en el Primer Congreso Interamericano
de Radiología, en Buenos Aires, en 1943, por
el Prof. Dr. Félix
Daza Brantes.
Arturo Salazar Valencia
El profesor Arturo Salazar
Valencia nació el 2 de diciembre
de 1855, en el poblado de Andacollo, siendo su padre,
el Ingeniero Militar Don Manuel Salazar Hinostroza,
y su madre Doña Juana Valencia Arancibia. Hizo
sus estudios en los Padres Franceses de Valparaíso
y se destacó por ser un autodidacta en Física
lo que le permitió, al terminar sus estudios
secundarios, tomar el cargo de ayudante de Física
de su colegio. Quedó huérfano a los 15
años de edad. Trabajó inicialmente en
la Agencia Noticiosa Havas de Valparaíso. Se
hizo conocido porque instaló entre la Intendencia
de Valparaíso y la Agencia Noticiosa el primer
teléfono que existió en el puerto.
A
los pocos años ascendió al puesto de Profesor
de Física en los Padres Franceses, para pasar,
años más tarde, a igual función
en la Escuela Naval. Vivía entonces de su cargo
de Gerente General de la Cía. De Gas de Valparaíso,
puesto que desempeñaba desde los 29 años
de edad.
En
1887 hubo en Chile una epidemia de cólera, con
un saldo de 50.000 muertos. En el Laboratorio de la
Escuela Naval, junto con Carlos Newman hicieron un trabajo
sobre bacteriología llamado “NOTAS SOBRE
EL ESPIRILO DEL KOLERA ASIATIKO”. En el mostraron
las primeras macrofotografías tomadas en el país.
En ese mismo año publicó un informe sobre
las características de las aguas de los cerros
de Valparaíso y también el resultado del
examen clínico y bacteriológico de algunas
aguas de Chile.
Al
Prof. Salazar le interesaban los problemas sanitarios.
Hizo un trabajo sobre el aire en los teatros Odeón
y Victoria de Valparaíso y en el teatro Municipal
de Santiago. Se trataba de un estudio sobre el grado
enrarecimiento del aire que se producía en estos
locales por el uso de gas para alumbrado. Esta publicación
fue hecha en italiano. Sus trabajos sobre las aguas
en Chile fueron publicados en Londres. En 1895 escribió
un artículo sobre “ al anhídrido
de carbónico en algunos locales cerrados y habitados”,
y otro “sobre el aire en las prisiones de Valparaíso”.
Hizo además un estudio sobre la calidad del hielo
para consumo de la población. El autor era calificado
como “el loco Salazar”.
A
los 40 años de edad, después de un viaje
de estudio a Europa se traslada a Santiago, invitado
para colaborar con el profesor Luis Ladislao Zegers,
que era el Profesor Titular de Física de Industrial
y Electrotecnia de la Escuela de Ingeniería de
la Universidad de Chile.
En
Santiago, hizo sus estudios para dotar, a comienzos
de siglo, a las calles de Santiago de alumbrado eléctrico
en vez del existente a gas. Destacó las ventajas
de una intercomunicación eléctrica que
abarcara todo Chile. Propuso también que, la
energía eléctrica, se obtuviera en base
a las cascadas que existían en todo el país.
En 1878, un año después del invento de
Thomas A. Edison, Salazar construyó la primera
máquina parlante y grabadora (gramófono).
El había preparado los cilindros grabando voces,
cantos y ruidos de la naturaleza. Además construyó
el primer radio receptor y fundó la primera estación
radiofónica de Chile (radioemisora). Falleció
en 1943 a los 88 años.
Luis Ladislao Zegers Recasens
El profesor Luis
Ladislao Zegers Recansens había
nacido en 1849, hijo del Ingeniero, José Zegers
Montenegro. Era sobrino de doña Isidoro Zegers,
la primera Directora del Conservatorio Nacional de Música.
Se
recibió de Ingeniero a los 23 años en
1872. Fue el sucesor de Ignacio Domeyko en la Cátedra
de Física de la Escuela de Ingeniería
de la Universidad de Chile. Zegers fue el iniciador
de la enseñanza de la electricidad en la Universidad.
Era además el secretario de la Comisión
Internacional, con sede en Londres, para el estudio
de los progresos en el uso de la electricidad. Fue nombrado
como representante del Gobierno de Francia en 1876 para
esta comisión. Entre sus actividades, trajo a
Chile la telefonía inalámbrica. Incursionó
en la q1uímica, mineralogía y óptica.
Hay numerosas colaboraciones suyas en los Anales de
la Universidad de Chile. Escribió “La cordillera
de los Andes”, “La geología en Chile”,
“Los progresos de la electricidad”, “La
telegrafía sin hilos”. Fue organizador
de la Sociedad Nacional de Minería. Creó
además los servicios meteorológicos del
país. Zegers se había hecho conocido cuando
publicó un estudio sobre “El paso de Venus
por el Sol” lo que le valió la condecoración
de las “Palmas Académicas” en la
Exposición de Barcelona en 1882. Falleció
en Francia en 1925 a los 76 años. El más
conocido de la familia en su época, fue su hermano,
el Almirante Zegers, quien fue guardiamarina y sobreviviente
de la Corbeta Esmeralda.
En
la Facultad de Medicina y Farmacia, en sesión
del 18 de abril de 1884, se propuso incluir en el plan
de estudios la asignatura de Física Médica.
Pero, como no había en Chile facultativo para
desempeñar esa Cátedra y, mientras se
contrataba a un profesor europeo, se propuso enviar
a los estudiantes de Medicina a las lecciones del Profesor
Zegers a la Escuela de Ingeniería. El plan de
estudios de Física Médica fue promulgado
por el Presidente José Manuel Balmaceda y su
ministro Pedro Montt el 30 de octubre de 1886.
José María Anríque
Zuazogoitia
En sesión de la Facultad
de Medicina del 27 de Julio de 1889 se aceptó
la solicitud del médico José
María Anríque Zuazogoitia
de 30 años de edad, para optar al título
de Prof. Extraordinario de Física Médica.
Se formó una comisión examinadora con
los profesores Sazié, Ugarte, San Cristóbal,
Martínez y como suplentes Carballo y R. Del Río,
que lo aprobó.
El
Dr. Anríque había nacido en 1859. Se había
recibido de médico en 1884. Era de una familia
pudiente y tenía 17 hermanos. En 1889, con su
nombramiento Académico, comenzó la docencia
de la Asignatura de Física. En el Boletín
de Medicina se imprimió su monografía
“Lección de Apertura del Curso Extraordinario
de Física Médica”. El 9 de enero
de 1890 fue nombrado Profesor Titular a cargo de la
Cátedra de Física Médica de la
Escuela de Medicina.
En
1896 el Prof. Anríque pudo demostrarse en tres
sesiones de la Facultad (18 de junio, 16 de julio y
17 de diciembre) el uso de los rayos X en distintas
patologías. Su tema se tituló “Los
Rayos X de Roentgen”. Dividió el tema en
tres partes: Nociones teóricas y antecedentes,
Producción de los Rayos X y su aplicación
y experiencias prácticas en Chile. Esto último
lo leyó el 17 de diciembre de 1896 efectuando
las demostraciones al día siguiente en el hospital
San Vicente. Relató entonces sus dificultades,
ya que sólo el Laboratorio de Zegers y Salazar
poseía una bobina de inducción capaz de
excitar convenientemente un tubo para generar rayos
X. Anríque trabajaba con el Profesor de Física
del Instituto Pedagógico Dr. Alberto Beutell.
En el Laboratorio de Física de la Escuela de
Medicina no había bobina de inducción
adecuada, ni condiciones, para producir en el vacío
en los tubos de rayos X, antes que llegaran los pedidos
hechos a Europa. Por ello consiguió prestada
una bobina de Rumkorf del gabinete de Física
del Instituto Nacional. Los tubos que ellos fabricaban
se calentaban y rompían con mucha frecuencia.
Con exposiciones de hasta 30 minutos pudo demostrar
la transparencia de la madera, la opacidad de cristal
de los anteojos, el esqueleto de los miembros posteriores
de una rana y, malas reproducciones del esqueleto de
la mano.
Con
la llegada de Europa de una bobina con chispa de 20
cm., y de tubos de rayos X, los resultados mejoraron
en Medicina. Muestra entonces en su exposición,
radiografías de la mano, con fractura de segundo
y tercer metacarpianos: fractura doble en ante brazo
consolidada defectuosamente, mano de niño de
14 años con núcleo de osificación
y, radiografías de feto de término. Hizo
además radiografías de un pie con inyección
en el sistema arterial de “cebo y azarcón”
con lo que se pudieron distinguir las arterias de los
ortejos el arco plantar. Demostró también
un fragmento de aguja en la rodilla de un niño.
La duración de las exposiciones eran de 5 a 15
minutos. No pudo obtener radiografías aceptables
del tronco (tórax), muslos y brazos ni con exposición
de hasta 30 minutos.
Con
el profesor Beutell, preparaban pantallas fluorescentes
con tungstato de calcio, de regular calidad para efectuar
radioscopias o “visión en la pantalla de
las sombras de Roentgen”. Llegaron después
del extranjero las pantallas de platino cianuro de bario
lo que mejoró la calidad de la fluoroscopia.
Terminó Anríque su exposición,
tomando una radiografía de la mano del Decano,
Prof. Ventura Carballo, adornada con una anillo en el
dedo anular y otro en el meñique.
El
Prof. Anríque como Miembro Titular de la Sociedad
Científica de Chile expuso en sesión general
del 2 de agosto de 1897 “Sobre radiografías
Roentgen”. Hizo también aportes al tema
en el Primer Congreso Médico Latinoamericano
en 1901, en Santiago. En la misma Sociedad Científica
de Chile, el 19 de mayo de 1902, bajo la Presidencia
del Dr. Cienfuegos presentó el tema “La
Localización de los opacos por los rayos X”
A
petición de Anríque en 1898 el Decano
Carballo solicitó al Ministro de Instrucción
Pública la adquisición e instalación
de aparatos para producir rayos Roentgen en el Hospital
San Vicente, por valor $2.4000. Solicitó además
$600 para el Prof. De Física a fin de instalar
electricidad en el Hospital, en especial en los pabellones
quirúrgicos. Esta solicitud se materializó
cuatro años después, en 1902, año
en que Anríque fue nombrado Jefe del Laboratorio
de Radiología Clínica de la Facultad de
Medicina. Fue comisionado a Europa para adquirir para
la Universidad de Chile los primeros equipos de Rayos
X.
En
1898 el Dr. Tomás Luis Albarracín, Prof.
de Otorrinología había traído al
país, para su consulta privada, un equipo de
rayos X. Un año después hizo el diagnóstico
de la localización esofágica, a nivel
de segunda costilla, de una moneda de cobre que se había
tragado cinco días antes un niño de dos
años y, pudo extraerla.
Dr. José
Ducci Kallens
El Dr. José
Ducci Kallens había nacido en
Santiago en 1884. Era hijo de Don José Ducci
Buonarotti y de la Sra. Sofía Kallens. Hizo sus
estudios secundarios en el Instituto Nacional e ingresó
a la Escuela de Medicina en 1901. Se recibió
de Médico-Cirujano en 1908. de espíritu
inquieto fue un vibrante animador de los movimientos
estudiantiles de su época. Fue fundador y primer
Presidente de la Federación de Estudiantes.
Al
poco tiempo de recibirse trabajó de ayudante
del profesor Salazar en Ingeniería. Fue ayudante
del Prof. Anríque en la Facultad de Medicina.
Trabajó también como profesor interino
de Física en el Instituto Nacional. Fue Jefe
de Clínica Neurológica en el Hospital
San Vicente y Prof. Extraordinario de Física
Médica.
A
la muerte del Dr. Anríque en 1916, el Prof. Ducci
se hizo cargo, a los 32 años, de la Cátedra
de Física Médica y de la primera unidad
de Radiología Clínica que existió
en Chile. Como autodidacta había llegado a ser
el primer radiólogo activo del país. Fue
además Director y después Secretario de
la Sociedad Médica y Redactor de la Revista Médica
de Chile.
En
1923 viajó a Europa y USA comisionado por la
Universidad de Chile. A su regreso planeó y supervisó
la construcción en 1924 del Servicio de Radiología
del Hospital San Vicente. Corresponde
a lo que en la actualidad ocupa el “casino de
Laurita”. El tenía entonces
40 años.
El
profesor Ducci demostró la importancia de esta
nueva especialidad a través de numerosas conferencias
sobre su uso y aplicaciones, creando con ello el interés
por la Radiología. Hizo trabajos sobre radiología
del pulmón, diafragma, cráneo, riñones,
etc. También sobre corazón enfermo y aorta,
además sobre alteraciones del estómago
y duodeno.
El
diario El Mercurio en 1931 publicó: “el
universitario de grandes visiones encuentra obstáculos
tras obstáculos. La masa inmensa de alumnos,
la pobreza casi franciscana, la flata de colaboradores
debidamente protegidos por la Universidad, todo esto
impedía dar a la enseñanza que Ducci impartía
el brillo que necesitaba”.
Por
problemas políticos con el gobierno del General
Ibáñez, fue expulsado de la Universidad
en 1929. Simultáneamente él se dedicaba,
con mucho éxito, a su consulta privada de radiología
y a sus actividades de médico neurólogo.
Montó además una fábrica de tubos
fluorescentes en colores que servían para publicidad
y anuncio de negocios y que le ayudó en parte
a mantenerse en sus últimos años. A la
caída del gobierno del General Ibáñez
se le devolvió la Cátedra. El diario El
Mercurio califico este hecho refiriéndose a que
“manos profanas le habían arrebatado una
hora de locura, de injusticia y desquiciamiento”.
Falleció a los pocos meses, en 1931 causa de
una afección renal. Tenía 47 años
edad.
La
década de los 30
Ya
a principios de los años 30, era el antiguo Hospital
San Vicente el formador de Radiólogos que se
fuero dispersando a los otros hospitales de Santiago
y provincia.
Manejar
un Servicio de Radiología era difícil
aún en esos años. Cada Jefe de Servicio
Clínico quería su propio equipo de rayos
X. Por entonces en el Servicio Central se hacía
radiología del tubo digestivo alto y del colon.
Inicialmente con bismuto, que era un producto de uso
habitual como antidiarreico en los hospitales. Por la
intensa estitiquez que provocaba, se cambió por
sulfato de barrio. Se tomaban también de huesos,
tórax y abdomen simple. El tiempo de una radiografía
de tórax era de 10-15 segundos; 8-10 mA y 100
Kv. Se hacían en total entre 10 y 15 exámenes
radiográficos diarios y radioscopias.
Los
equipos eran bastante rudimentarios y de gran tamaño.
Su manutención no era complicada, excepto la
reposición de tubos, que fue muy difícil
en tiempos de la Primera Guerra Mundial. Se usaban tubos
de ánodo fijo que se iban enrareciendo hasta
que llegaba un momento en que no pasaba corriente, y
por lo tanto no había rayos X. Entonces se calentaba
el vástago de platino, lo que permitía
la entrada de un poco de aire y el trabajo continuaba.
En el hospital se reconstruían los tubos dañados
con ayuda de un técnico alemán de apellido
Poselius. Los tubos se reparaban y de dos tubos se hacía
uno, se soldaban, se ponían cátodos, etc.
El problemas más grave era obtener el vacío
en los tubos de rayos X. Esto se obtenía con
bombas de mercurio y aceite que efectuaban el vacío
durante toda la noche. El grado de vacío se reconocía
por el coler que emitía el tubo al encenderse
e indicaba el momento en que el tubo tenía que
sellarse. En aquel entonces habían auxiliares
muy diestros en el desempeño de estas funciones
de tipo totalmente artesanal.
Era
sólo la experiencia del radiólogo y el
color que emitía el tubo lo que indicaba la dureza
de los rayos a emitir con una penetración aceptable.
Los valores cambiaban para cada examen y había
que calibrar todo el tiempo, basándose en la
radiografía anterior. Era normal el chisporroteo
de los cables de alta tensión con efluvios violáceos
en la oscuridad de la pieza de rayos X y el olor a ozono.
Con
la llegada de los tubos de Coolidge, después
de la Primera Guerra Mundial, el problema se simplificó.
Se incorporaron también los chasis y sus folios.
En 1922 los equipos venían con Potter-Bucky mecánico.
Eran de marca Siemens, Víctor, General Electric
y Picker. También se tomaban radiografías
a domicilio las que se revelaban en la consulta.
El
revelado se hacía en cubetas de 40 x 40 cm. Igual
que el de las fotografías. Era hecho por el médico
en forma totalmente manual. Tanto los revelados como
los fijadores se preparaban en el Servicio en base a
productos básicos que venían pesados de
farmacia. El secado se hacía preferentemente
al aire libre colgando las radiografías en cordeles
y sujetándolas con pinzas para la ropa. Los secadores
eléctricos son muy posteriores.
Los
exámenes radiológicos eran efectuados
por los médicos. Por la lentitud y dificultad
del sistema radiográfico, se hacían preferentemente
radioscopias, a veces muy largas. Las fracturas se reducían
a mano, bajo pantalla, entre Traumatólogos y
Radiólogos. A veces usaban delantales y guantes
impregnados de sal de plomo. Su uso era incómodo,
sobre todo el de los guantes, que eran muy rígidos
y pesados.
En
esa época en Santiago sólo había
corriente eléctrica continua. La corriente alterna
y los equipos radiológicos para ella, llegaron
en la década del 20.
Tenemos
pocos antecedentes sobre los médicos que en algún
momento fueron colaboradores del Prof. Ducci. Sólo
sabemos de los Drs. Santiago Calderón, Adolfo
Kaplan, Alberto Ricci, Luis Opazo, Oscar Marchant, Félix
Daza, Alejandro Véjar, Aquiles Loienberg, Contador
Prado, Meza Olbach, Tomás Quevedo, Kurt Ekwald,
que era un sueco y llegó después de la
Primera Guerra Mundial, y el Dr. Benjamín Kaplan
que estuvo por corto tiempo, ya que, al sufrir daño
por radiación, optó por la otorrinolaringología.
Al él debo gran parte de este relato. Los radiólogos
eran escasos, estaban bien considerados en el Gremio
Médico y tenían un buen pasar.
Dr. Luis Opazo Pardo
Fue
el sucesor del Dr. Ducci. Nació en San Fernando
en 1891 y fue ahí donde comenzó su carrera
como médico Pediatra. Luego se trasladó
a Santiago y trabajó en el antiguo Hospital de
Niños en calle Matucana. Tenía algunas
afinidades radiológicas por lo que llevaba inicialmente
a los lactantes y niños menores a exámenes
al servicio del Prof. Ducci. Al ofrecerle la Jefatura
del Servicio de Radiología del Hospital San Vicente
optó previamente a una beca de radiología
de un año en el hospital Charité de Berlín.
El Dr. Opazo había hecho su tesis para Prof.
Extraordinario de Radiología sobre “Cavidades
Accesorias de la Nariz”. Posteriormente fue designado
Prof. Titular para la Facultad de Medicina en el Hospital
San Vicente.
Fue
durante su periodo, en 1952 que el Servicio de Radiología
se trasladó al nuevo Hospital Clínico
“José Joaquín Aguirre”. Por
razones que resultan difíciles de entender, este
Servicio fue instalado en el tercer y cuarto piso al
centro del Hospital entre la Dirección, en el
segundo piso al centro del Hospital, en el segundo piso
y el Decanato en el quinto. Era de acceso muy incómodo,
tanto para los pacientes ambulatorios como hospitalizados.
Había
mejorado la calidad de los equipos radiológicos
que eran de marca General Electric, Siemens y Philips.
Correspondía a tecnología de la Segunda
Guerra Mundial y al periodo de Post-Guerra. La protección
radiológica era precaria. Recién en 1955
las Naciones Unidas reglamentaron la Protección
Radiológica, y las características de
los equipos.
Ya
estaban en uso los medios de contraste orales y endovenosos,
existía la planografía y se efectuaban
además colecistografías, colangiografías
post-operatorias, pielografías de eliminación,
uretrocistografías, flebografías, fistulografías,
listero-salpingografías, broncografías,
neumoperitoneo diagnóstico y la radiología
osteoarticular y torácica. Era habitual que los
radiólogos caminaran por los pasillos con anteojos
rojos, para acostumbrarse a la oscuridad necesaria para
la radioscopia.
No
tenemos una lista ni fotos de médicos y personal
de rayos de la época del Prof. Opazo. Según
la lista de la Sociedad Chilena de Radiología
en 1945, trabajaban en el Hospital los Drs. Santiago
Calderón Y Humberto Arellano en la Primera Sección
de Medicina. También los doctores Arturo Arutunoff,
Hernán Cuevas, Ema Grandon de Vicuña,
Guillermo Labatut, Alberto Ricci, Rafael Salas y José
Zahri. Más tarde también los Drs. Manuel
Concha, Isidoro Lipshitz y Lorenzo Ceballos.
Al
fallecer el Prof. Opazo en 1956 quedó el Prof.
Dr. Guillermo Labatut a cargo del Servicio por algún
tiempo. El después se traslado al Hospital Barros
Luco Trudeau, donde ocupó la Jefatura del Servicio
de Radiología hasta su jubilación.
En
1956 la Escuela de Post-Grado de la Facultad de Medicina
de la Universidad de Chile, creó la primera Beca
de Radiología. Beca de tres años de duración,
con examen práctico, tesis y examen final, con
las características generales que se mantienen
hasta el día de hoy.
Las
primeras Tecnólogas Médicas, especializadas
en Radiología, se recibieron a comienzos de la
década del 50 en una escuela dependiente del
Servicio Nacional de Salud, en el Hospital San Francisco.
La
Escuela pasó a la Universidad de Chile a fines
de los 60 y se ubicó en la Sede Norte. Estos
tecnólogos reemplazaron con éxito en los
Servicios de Radiología a los fotógrafos,
auxiliares y enfermeras universitarias, que sólo
tenían un entrenamiento rudimentario en estas
disciplinas.
El
Servicio de Radiología del Hospital Clínico
lleva el nombre de “Instituto de Radiología
Prof. José Ducci” por acuerdo del Consejo
Universitario del 3 de Noviembre de 1931, a pedido de
la Sociedad Médica de Chile para rendir con ello
un merecido homenaje a este pionero de la radiología
chilena.
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